26 de nov. de 2010

Caracteristicas de los administradores

Mensaje predicado el 21/11/2010 en el culto de la Iglesia Bautista de Pérez

Dios nos llama a ser administradores de su gracia. Además de ser responsables de esa gracia, un administrador debe reunir otras características. Aquí comparto algunas:


1. El administrador es un siervo
1º Corintios 4: 1-5
El administrador es alguien que está subordinado a un amo, en nuestro caso a Cristo. Todos los administradores deben ser siervos y todos son iguales. Pablo hace notar a los corintios que ni él ni Apolos eran más que cualquier otra persona. Todos tienen  la misma condición de siervo.

En este pasaje, la palabra siervo se refiere específicamente a los esclavos remeros de las galeras. Estos remeros estaban encadenados a los remos y eran dirigidos por una persona que llevaba el ritmo con un tambor.
Estos remeros trabajaban todos juntos, en forma coordinada, llevando el barco hacia un mismo destino. Ninguno podía hacer lo que quería, ni siquiera ir al ritmo que quería, debían todos seguir a aquel que los estaba guiando. De la misma forma, los administradores, como siervos de Dios, deben trabajar en conjunto, llevando a la Iglesia al lugar que Dios quiere, siguiendo la guía de Jesús.

2. El administrador es fiel
Según el diccionario, una persona fiel es constante y regular en su comportamiento o ánimo, de tal modo que resultar confiable. La fidelidad es un atributo de su persona, que está siempre. La persona fiel es digna de confianza, por lo tanto cualquier otra persona puede delegar algún asunto a ella porque sabe que no lo va a defraudar.

Un ejemplo de fidelidad lo encontramos en el siervo de Abraham (Gen 24:1-6). Cuando Abraham tuvo que buscar esposa para su hijo, no dudó en encomendar este asunto delicado a su siervo.
Podemos decir que esta persona era digna de confianza porque sabemos que administraba su casa, es decir, todas sus posesiones (que eran muchas).
En todo el capítulo 24 podemos ver que el siervo cumplió con el pedido de Abraham con gran compromiso y responsabilidad, como si se tratara de su propio hijo.

Otra definición de fiel es que reproduce con exactitud aquello que es su objeto. Cuando en una copia de un documento se pone el sello de 'es copia fiel' podemos estar seguro de que en esa copia está exactamente lo mismo que está en el original.

Un administrador fiel también debe reproducir con exactitud a Jesús en su vida y debe hacer exactamente aquello que le fue encomendado. No hacer ni más, ni menos.

Mateo 25: 14-30
La vida cristiana no debe ser pasiva. La fidelidad del administrador no es 'solo' cuidarse de no pecar. Debe ser activa, poniendo en funcionamiento los dones y habilidades que Dios le dio. Muchos cristianos se quedan quietitos por temor a equivocarse.

El tercer siervo eligió seguridad en lugar del trabajo (servicio) y eso fue lo que le recriminó su amo. A nuestro Dios no le interesan los resultados, a El le importa nuestra actitud de servicio. Pablo en su carta a los Corintios nos dice que algunos siembra, otros riegan, pero el crecimiento lo da Dios.
Así como este siervo hizo un pozo para guardar su talento, los cristianos también hacen muchos pozos donde guardan la gracia que les fue encomendada, y uno que comúnmente usa para esconder su responsabilidad, es el banco de la iglesia. Creo que es el pozo que más talentos tiene enterrados.



3. El administrador está siempre preparado para trabajar
Lucas 12: 35-43
Esta parábola nos dice que un buen administrador tiene la cintura, o el lomo ceñido. ¿Que significa? En la época de Jesús los hombres usaban túnicas y mantos, los cuales al estar sueltos estorbaban en algunas tareas. Estas personas debían ajustar sus ropas de tal forma que puedan estar preparados para moverse con rapidez.
Un administrador debe estar siempre preparado para hacer su trabajo. Debe deshacerse de las cosas que estorban y buscar aquellas que necesita para hacer mejor su tarea. Entre las cosas que estorban podemos mencionar pecados, malos hábitos, excusas y otras más.

El administrador, al levantar su lámpara puede ver a la distancia, por lo tanto, un buen administrador debe saber hacia donde ir, debe tener en claro los objetivos y metas dadas por Dios. Cuando levanta su lámpara también ilumina a su alrededor. Entonces, el administrador debe conocer su entorno, saber donde está y que tiene a disposición.
Una iglesia no puede servir a la comunidad si sólo conoce los problemas internos de sus miembros. La iglesia debe levantar la mirada y ver cuales son los problemas que aquejan a la ciudad. De esa forma podrá dar un mejor servicio. Y por supuesto, debe saber cual es la voluntad de Dios.

Jesús dice que es bienaventurado el que espera en la primer, segunda y tercer vigila. El administrador debe estar listo para servir durante toda su vida, no solo en la juventud, ni en la edad madura, también en la vejez debe hacerlo.



4. El administrador es bueno.
1 Pedro: 4: 7-11

Es buenos en el resultado. Aunque mencioné anteriormente que el resultado depende de Dios, el administrador debe procurar hacer un buen trabajo. Muchas veces escuche decir "no importa como salga... es para la Gloria de Dios". Pero si algo se hace para la Gloria de Dios, debe hacerse con esmero y responsabilidad.


Es éticamente bueno y correcto. La forma de actuar del administrador es correcta, aun cuando no es visto por nadie, porque sabe que Dios es quien lo mira. Todo su accionar está guiado por la Palabra.

Está bien adaptado a las circunstancias. El administrador brinda el servicio que realmente se requiere, y cuando varían las circunstancias e incluso, cuando se presentan otras nuevas, permite que el poder de Dios lo use. No es estructurado y no se ocupa sólo de una cosa. Entiende muy bien que el poder de Dios no está limitado por las limitaciones humanas.

Es bueno en apariencia. La palabra usada traducida como bueno en este pasaje también lo vemos en Lucas 21:5 traducido como hermoso. El administrador debe ser bueno a la vista en todo lo que hace. Debe ser agradable. Una exhortación, por más dura que sea, debe ser impartida con amor y gracia para que quien la reciba se sienta reconfortado y no abatido. Cuando era chico, los remedios que tomaba eran horribles, pero eran buenos, cumplían con su función. Hoy en día, los remedios están saborizados y los chicos disfrutan tomándolos. De la misma forma, un administrador que sólo cumple su función sin una cuota de simpatía, puede ser visto como alguien útil, pero horrible. Un administrador 'hermoso' no sólo es útil, sino que también es digno de imitar.

En resumen, Dios depositó su gracia en todos sus hijos y espera que administremos esa gracia. Para administrar esa gracia el cristiano debe dejar de ser una simple persona y buscar las virtudes que caracterizan a un administrador. Es algo que se puede hacer, porque Dios es quien capacita, pero es necesario nuestra disposición.

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